“Una llamada telefónica para programar unos rayos X rutinarios terminó siendo más de lo que me esperaba. La voz en la línea mientras esperaba me alentó a programar una tomografía axial computarizada (CAT scan en inglés). Seguí ese consejo y me hice una tomografía, la cual reveló que tenía unos nódulos en mi pulmón derecho.

¡Eso fue suficiente! Tenía tanto miedo por mi salud y mi esposo había dejado de fumar. Entonces pensé que, con algo de ayuda, yo también podría hacerlo. Llamé a Quitline y dejé de fumar seis días después.  

Los asesores de Quitline me ayudaron a crear un plan para dejar de fumar y mantenerme alejada de los cigarros por el resto de mi vida. Por primera vez en mucho tiempo, fui al zoológico con mi esposo y mis nietos sin preocuparme cuándo iba a poder fumar el próximo cigarro. Eso hubiera sido imposible antes de dejarlos. Estoy feliz de poder disfrutar a mi familia y preocuparme menos por mi salud”.