“Cuando me embaracé, supe que necesitaba dejar de fumar. Y desde el principio, los malestares del embarazo hicieron que los cigarros no se me antojaran tanto. Pero conforme fue avanzando el embarazo, me di cuenta de que no iba a poder dejar el tabaco y seguir sin consumirlo sin recibir algún tipo de apoyo. Así que llamé a Quitline para pedir ayuda.
 
Sus asesores especialmente capacitados para apoyar a mujeres embarazadas me ayudaron durante el proceso para dejar el tabaco desde mi primer trimestre hasta cuatro meses después del nacimiento de mi hijo, cuando me sentí lista para seguir haciéndolo yo sola. Estoy tan feliz con mi decisión de dejar el tabaco y seguir sin consumirlo. Tomar una siesta me ayuda cuando tengo ganas de fumar un cigarro. Y cada día me siento mejor que el día anterior. Se siente muy lindo poder gastar dinero en mi hijo en lugar de en comprar cigarros”.